INQUIETUDES
16/05/12 17:50
Existen unos temas que en lo personal me tienen atorado y me hacen pensar que los seres humanos no aprendemos lo esencial y más importante.
Pasar de la Info al conocimiento está cuesta arriba y pasar de ahí a la sabiduría está peor; de pasar a la espiritualidad ya ni hablamos.
Algunos ejemplos:
La humanidad ha sufrido, seguirá sufriendo,y tiene altas probabilidades de extinción, porque la ambición (de dinero de poder y de sexo) y el egoísmo (todo para acá nada para allá) es lo que mueve al mundo. No hemos aprendido durante miles de años que la ambición y el egoísmo son venenos sociales y personales: no solo afectan a la sociedad sino se revierten contra el individuo son como bumeranes que destruyen a las sociedad y se revierten de manera autodestructiva. Los grandes pensadores del oriente y del medio oriente nos lo han estado repitiendo pero es solo información indigerible. Jesús el Cristo decía desde hace más de 2,000 años: "ama a tu prójimo" y nosotros... chiflando en la loma, como si le hablaran al perico. Los pensadores orientales lo vienen diciendo por escrito, desde que se inventó la escritura, y desde antes de manera oral. Y no pasa nada.
Un ejemplo más simple sería la "regla de oro" de las finanzas personales: "No gastes más de lo que ingresas o produces". Si las personas y los gobiernos respetaran esta regla nuestra vida sería otra y el mundo no estaría en crisis; pero igual, el mensaje entra por un oído y sale por el otro sin que haya sido procesado, reflexionado y aplicado a la vida real.
Entonces para qué enseñamos, perdón, para qué transmitimos información que no se convertirá en conocimiento, menos aun en sabiduría y mucho menos llegará a los niveles de la espiritualidad.
Para que enseñamos cosas menores (mucha tecnología) cuando lo esencial y básico (humanístico y espiritual) es ignorado: Aprendemos a producir más dinero para satisfacer la ambición, y luego qué, nada.
El juego de la enseñanza sería cómico si no fuera porque existe el posible aprendizaje y que cuando el alumno está listo el maestro aparece, de hecho, la experiencia de la vida es el gran maestro.
Para no quedarme en el aire ante la pregunta "... y ahora qué" : me remito y parafraseo de nuevo a la gran maestra francesa, experta en nuestra cultura original, Laurette Séjourné:
Pasar de la Info al conocimiento está cuesta arriba y pasar de ahí a la sabiduría está peor; de pasar a la espiritualidad ya ni hablamos.
Algunos ejemplos:
La humanidad ha sufrido, seguirá sufriendo,y tiene altas probabilidades de extinción, porque la ambición (de dinero de poder y de sexo) y el egoísmo (todo para acá nada para allá) es lo que mueve al mundo. No hemos aprendido durante miles de años que la ambición y el egoísmo son venenos sociales y personales: no solo afectan a la sociedad sino se revierten contra el individuo son como bumeranes que destruyen a las sociedad y se revierten de manera autodestructiva. Los grandes pensadores del oriente y del medio oriente nos lo han estado repitiendo pero es solo información indigerible. Jesús el Cristo decía desde hace más de 2,000 años: "ama a tu prójimo" y nosotros... chiflando en la loma, como si le hablaran al perico. Los pensadores orientales lo vienen diciendo por escrito, desde que se inventó la escritura, y desde antes de manera oral. Y no pasa nada.
Un ejemplo más simple sería la "regla de oro" de las finanzas personales: "No gastes más de lo que ingresas o produces". Si las personas y los gobiernos respetaran esta regla nuestra vida sería otra y el mundo no estaría en crisis; pero igual, el mensaje entra por un oído y sale por el otro sin que haya sido procesado, reflexionado y aplicado a la vida real.
Entonces para qué enseñamos, perdón, para qué transmitimos información que no se convertirá en conocimiento, menos aun en sabiduría y mucho menos llegará a los niveles de la espiritualidad.
Para que enseñamos cosas menores (mucha tecnología) cuando lo esencial y básico (humanístico y espiritual) es ignorado: Aprendemos a producir más dinero para satisfacer la ambición, y luego qué, nada.
El juego de la enseñanza sería cómico si no fuera porque existe el posible aprendizaje y que cuando el alumno está listo el maestro aparece, de hecho, la experiencia de la vida es el gran maestro.
Para no quedarme en el aire ante la pregunta "... y ahora qué" : me remito y parafraseo de nuevo a la gran maestra francesa, experta en nuestra cultura original, Laurette Séjourné:
Sálvate a ti mismo y así salvarás a la creación.
¿Quién es el Filósofo de Güemez?
16/05/12 17:21
El filósofo de Güemez es un personaje mítico o de leyenda, o puede ser que sí exista o haya existido en el pueblo de Güemez, Tamaulipas, México.
Existen personajes simitares en la historia universal como Perogrullo (o Pedro Grullo) y el famoso beisbolista norteamericano Yogi Berra. la característica común de estos personajes es que expresan sentencias, dichos o historias de una verdad contundente que se dice obvia pero que en realidad no lo es. Pasa como relámpago en la mente, causa risa y desaparece. Lo curioso es que esas verdades son ignoradas en la práctica humana.; de hecho demuestran la estulticia humana.
Existen en la historia humana muchos dichos, aforismos o proverbios del mismo talante, por ejemplo: “No le busques tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro”; que expresa una actitud similar a la frase: “hacerse el tonto” que puede ser un autoengaño o puede ser un actitud inteligente, dependiendo de la situación.
Existen personajes simitares en la historia universal como Perogrullo (o Pedro Grullo) y el famoso beisbolista norteamericano Yogi Berra. la característica común de estos personajes es que expresan sentencias, dichos o historias de una verdad contundente que se dice obvia pero que en realidad no lo es. Pasa como relámpago en la mente, causa risa y desaparece. Lo curioso es que esas verdades son ignoradas en la práctica humana.; de hecho demuestran la estulticia humana.
Existen en la historia humana muchos dichos, aforismos o proverbios del mismo talante, por ejemplo: “No le busques tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro”; que expresa una actitud similar a la frase: “hacerse el tonto” que puede ser un autoengaño o puede ser un actitud inteligente, dependiendo de la situación.